Ascenso del Huascarán Norte 6655 m

Relato de la aventura que representó para mi compañero de fatigas Pau y para mi el ascenso del Huascarán el verano del 2004. Este nevado se encuentra situado en la Cordillera Blanca de Perú, cordillera que sin ninguna duda representa la más bella concentración de montañas de toda la sierra Andina.

 

 

Y allí estábamos mi compañero Pau y yo en medio de la calle en Huaraz esperando un taxi que nos llevase a Musho, pueblo desde el cual se emprende la ascensión al nevado Huascarán. La hora ha llegado, aquello que nos ha quitado el sueño durante los últimos dos años, aquello por lo cual tanto hemos entrenado y sufrido se presenta ahora delante de nuestros ojos y aun no podemos creerlo.

 

Cogemos un taxi nosotros dos y Julio, un porteador que nos ayudará a portear material hasta campo 1. Pau y yo somos en esto muy tradicionales; nunca se nos ha pasado por la cabeza coger un guía y somos muy reacios a utilizar porteadores. En esta ocasión nos vemos obligados a ello. Nuestro objetivo es el Huascarán Sur ( 6768 m), pero como este año no se puede subir por su ruta normal decidimos subir  primero el Huascarán Norte   ( 6655 m) y después ya totalmente aclimatados atacar el Sur por la difícil ruta del Escudo. Para realizar la ascensión del Escudo necesitamos mucho material extra ( otra cuerda, más tornillos de hielo, más comida, más estacas….) y por ello nos vemos obligados a contratar a Julio para que nos ayude en el porteo de campamento base a campo 1 de  todo aquello que necesitaremos por si finalmente las condiciones nos permiten atacar la cima sur por el Escudo.

Cogemos el taxi y vamos fijando nuestra mirada en las dos cimas del Huascarán que se van viendo en el fondo del valle. Estamos ilusionados, esperanzados, confiados, pero también inquietos. Este año esta siendo un año muy  malo en Cordillera Blanca, tanto por el tiempo como por el deterioro y aumento de dificultat que estan presentando la gran mayoría de ascensiones. Hasta el Pisco, nevado de 5752 m,que tradicionalmente se ha considerado de fácil acceso presenta este año dificultades considerables en su ruta normal de ascenso. Nosotros hasta ahora no nos hemos salvado de esta situación. Empezamos bien con un trekking hasta el Campo Base del nevado Huantsán. Después en el valle de Ishinca pudimos ascender al Urus de 5420 m y al Ishinca de 5534 m         ( aunque nos hubiera gustado subir al Toclaraju de 6032 y debido a sus malas condiciones renunciamos al intento). Finalmente y como puesta a punto definitiva para atacar con garantías el nevado Huascarán nos dirigimos al nevado Copa de 6188 m para reabrir después de semanas su ruta normal de ascenso. El enorme riesgo de caer en una de las innumerables tapadas grietas que cruza la ruta de ascenso, unido a que estabamos más solos que la una en toda esa montaña nos obliga por prudencia a retirarnos.  ¿ Y el Huascarán? Pues la verdad es que no conocimos a nadie en Huaraz que lo hubiera subido este verano  excepto un guía que había subido con unos clientes. Nos dice que el tramo de la Garganta este año no presenta en principio riesgo de caída de séracs, pero que entre C1 y C2 hay un paso delicado en una grieta que esta echando para atrás a algunos de los pocos que estan atacando esta cima. Como la dificultat es más técnica que peligrosa decidimos  atacar, marcandonos como objetivo la cima norte que es la que se esta subiendo. La cima sur solo la han subido por el Escudo dos cordadas este año, y debido a las nevadas su situación actual es incierta. Allí decidiremos sobre esta última, esa es nuestra estrategia.

De camino a Musho estoy algo nervioso en el taxi. Estos tios conduciendo estan locos y encima yo que voy de copiloto el cinturón no me funciona. Espero que no nos demos una ostia……pues dicho y hecho. Un coche parado en la carretera, parece que arranque, frena de nuevo, y nuestro taxista el empanado se lo come. Me cago en…..menos mal que he puesto las manos en el salpicadero, sinó al igual me comó el cristal. Por suerte solo el morro del coche chafado pero poco más. Pues si que empezamos bien…..Después de unas pequeñas discusiones y rehacer el camino  nos para la policía. Resulta que el pobre taxista no tenía los papeles en regla. Multa al canto. Y nosotros que nos preguntamos:     ¿ todo va a ir así de mal? Si es así mejor nos damos la vuelta.

 Musho, pueblecito a 3000 m famoso por ser punto de partida del Huascarán. Contratamos en una agencia dos mulas para que nos suban el material hasta campo Base. Subiendo poquito a poquito vamos subiendo hacia este. Los dos Huascarán nos impresionan cada vez que levantamos la mirada. La paret norte del Huascarán norte es impresionante. Por allí han subido grandísimos alpinistas como Casarotto y otros chalados. ¿ Que por qué? Zummmmmmmmm, alud en la paret norte, por eso , por eso. Menos mal que no subiremos por allí. Charlando lo que podemos Pau  y yo vamos subiendo un poco con el gancho. Estos tios ( el arriero, Julio y también las mulas) suben a toda leche. Como se nota que estan aclimatados de vivir aquí!! Por fin y después de más de 3 horas llegamos al campo Base. Menudo festival del humor. Ni un alma. Julio nos dice que otros años en esta época hay que coger ticket. Estamos a 4200 m y los 1200 metros de subida se notan, y eso que las mochilas las han subido las mulas. Plantamos las dos tiendas: una para nosotros y la otra para Julio. Nuestra obligación es darle cobijo y de comer. Es un buen tipo, y conoce bien a los extranjeros. El tipo estuvo dos años trabajando en Japón…..quien se lo imagina cuando lo ve. Cenamos y a las 6 de la tarde contemplamos emocionados una bonita puesta de sol. Se hace de noche temprano temprano, pero no porque sea invierno, en verano el día solo se alarga tal vez media hora. Y ya no estamos solos, otra expedición ha subido al base. Un tipo alemán, su guía austríaco y tres porteadores y un par de cocineros.

Salimos de CB cargados como mulas. Cada uno llevaremos unos 25 kilos, y nos tomaremos con calma la subida hasta campo 1. Solo salir una trepada de tercero. Con esa mochila como un sexto. A continuación y por enormes losas de granito que entraman un laberinto vamos subiendo por una zona que aún no hace demasiadas décadas cubría el glaciar. La gente de la zona esta muy muy preocupada. Julio nos dice que hacia el 2050 han calculado que habrán desaparecido muchos de los glaciares de Cordillera; y eso no solamente significa pérdida de turistas, el agua de toda la zona depende en invierno de estos! Llegamos cansados a un rellano donde se encuentra el refugio de Huascarán o Don bosco a 4670 m. Decidimos entrar a charlar con el guarda. Un tio muy muy simpático. Nos tomamos los tres un trozo de bizcocho y yo además un mate de coca. Esta buenísimo. El refu es carísimo, pero como el dinero de este refugio, como el de los otros existentes en cordillera, va destinado a los niños pobres del Perú no nos duele. La vista desde aquí de los dos Huascarán es tremenda. Cogemos los bártulos y de nuevo para arriba. Pasamos por lo que constituye el campo morrena “alguna tienda” y seguimos en dirección el glaciar.

 

 

 

 

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Nosotros subiremos hasta campo 1 a 5200 m, situados plenamente dentro del glaciar. Llegamos al inicio del glaciar. Crampones, piolet y para arriba. La pendiente es suave, el camino por recorrer aún es largo. Y la mochila pesa cada vez más. De repente vemos unos puntitos progresando por el Escudo. Si señor, nos estan abriendo la huella….pero, es tardísimo, como estan aún subiendo por allí si son la una del mediodía? No se, ya veremos que hacen. Seguimos progresando desencordados. El camino esta marcado por una buena huella pero hay que cruzar con precaución alguna que otra grieta donde hay que dar un pequeño saltito. Nos cruzamos con un par de expediciones: una formada por una persona y la otra por dos. Las dos van con guía y porteadores todo el tiempo. Nos comentan que solo uno de los clientes ha llegado a la cima del norte. Buena señal, sabemos que se puede subir.  Finalmente llegamos a campo 1. Yo en plena forma, mi compañero Pau lo ha pasado un poco mal. Plantamos tienda, recuperamos un poco y Julio dice que ya se va. Teóricamente tenía que bajar al día siguiente, pero dice que bajará y dormirá con los cocineros de la otra expedición que se quedan en el campo base. Ok, se lo agradecemos y nos deja  otra vez más solos que la una. Nos entretenemos contando aludes y estudiando el tramo de la Garganta que empieza delante nuestro. Este será el tramo clave de la ascensión. Y esos séracs colgando encima de la ruta…..menos mal que los aludes y séracs que caen y contamos caen bastante más a la derecha…que sinó…..Pero no me quedo tranquilo del todo. Llega de nuevo la otra expedición, sin los cocineros que se quedan en el base. Se hace de noche, hace muchísimo frío y los tipos del Escudo aún no han bajado. Tenemos miedo. ¿Les habrá pasado algo? Sopla un viento gélido. Contemplamos la puesta de sol; ya hemos cenado y fundimos nieve para tener agua para el día siguiente. Salimos de la tienda y vemos a dos frontales de bajada en la parte baja del Escudo. Pobre gente, se les ha hecho de noche y lo van a pasar muy mal para bajar de allí. Y tienen que cruzar el laberinto de grietas y séracs de la Garganta! Por un momento pienso que en cualquier momento pueden pedirnos ayuda. Me cago de miedo. Por un momento pienso en altruista, al momento me vuelvo egoísta. Si se diera la situación: ¿nosotros tenemos que meternos de noche en ese entramado de grietas del cual no conocemos nada para ir a salvar a unos tios que deberían haber dado la vuelta hace horas? No se como reaccionaría si sucediera, pero el miedo  de meterme allí de noche me hace creer que tal vez no les ayudaría. Veía en esos instantes más fácil matarme cayendo en una grieta antes de llegar a ellos, que bajarlos sanos y salvos. Por suerte eso no sucedió y los tíos llegaron como a las 3 de mañana sanos y salvos al campamento. Hablaron un rato con los porteadores de la otra expedición y se fueron para abajo. Al día siguiente con detalle los porteadores nos explicaron que eran dos chilenos que habían subido en el día desde el base y que se iban para Musho directamente. Menudos máquinas, a su lado nosotros unos palanganas. Los tíos habían subido 2500 metros en el día, encima habían hecho cima por el Escudo, y se metían a continuación 3700 m de bajada hasta Musho. Desde luego, si no lo veo no lo creo.

Nos levantamos a las cinco y pico  de la mañana y  comemos alguna cosita. Hace un frío que da que pensar salir del saco. Por fin decidimos salir, recoger y prepararnos para salir. El viento sigue soplando y vemos que nos espera un día muy duro. La otra expedición se marcha antes que nosotros. Nosotros dejamos una de nuestras dos tiendas. Una tienda de superexpedición Quechua de 5000 pelas. La anclamos lo mejor que podemos porque con el viento parece que vaya a despegar en cualquier momento. ¿Cutre? Pues si, pero el presupuesto era el que era: o sea todo de nuestro bolsillo. De todas maneras todo y el viento esperamos que la comida, la cuerda y los cacharros que dejamos en su interior faciliten que no acabe en Huaraz. Salimos hacia la Garganta dejando atrás campo 1 situado entremedio de muchísimas grietas. Estoy nervioso, emocionado, asustado; es una sensación difícil de explicar. El pasaje que vamos a pasar poco a poco nos va sorprendiendo: es precioso; pero esos séracs sobre nuestras cabezas, esas grietas….Vamos avanzando en ensamble. Primero debemos pasar una bonita grieta por un puente de nieve de 60º, a continuación hacemos una bonita travesía por una especie de loma entre otras dos enormes grietas. A continuación entramos en un especie de laberinto entre seracs. No vemos nada más que los seracs que nos rodean y entre los cuales vamos avanzando. Ese tramo era realmente espectacular, con subiditas y bajaditas. Por suerte el camino estaba indicado con unas banderolas rojas que colocan los guías a principios de temporada, porque sino en este laberinto de seracs y grietas….Dejamos atrás este zona más llana y empezamos a subir ya por pendientes moderadas de 40-50º entremedio de más séracs. Aun no nos da el sol y sopla el viento. La sensación de frío no es muy grande porque el arrastrar nuestras pesadas mochilas nos hace entrar en calor. Saltamos un par de grietas sin mucha dificultat. A continuación llegamos a una marcada grieta. La ostia! Menuda grieta. Y no se ve el fondo. Bueno, pues nada, uno deberá saltar y el otro asegurar con el piolet. Salta primero Pau sin problemas. Me advierte que en la plataforma de aterrizaje, el final de un antiguo puente que cruzaba la grieta lo que hay es hielo, así que ojito. Salto, aterrizo y bajo la adrenalina acumulada. Es un salto de un par de metros, pero en subida, con la mochila en la espalda y la tensión por las nubes no es moco de pavo. Continuamos y enseguida vemos a la otra expedición. El guía esta escalando un tramo vertical de salida de una grieta. Saludamos, miramos y ponemos cara de susto. Menuda grieta. Se tiene que entrar dentro de ella, pasar por un minipuente de nieve colgado que más que nieve es hielo y salir de ella escalando unos 5 metros o así a 90-95º. El guía austriaco acaba el paso, monta arriba reunión y se dispone a que los porteadores le pasen las mochilas. Los porteadores, con los que colaboramos, le pasan las mochilas de la expedición. Como pesa descolgar las malditas mochilas!! Y mira que si se cae una…Poco a poco va recibiendo el material en el otro lado y también pasa el cliente. A continuación los porteadores, el último de los cuales nos encargamos nosotros de asegurar también por la parte de detrás con nuestra cuerda. Una vez todos estan en el otro lado el guía nos dice que pase uno de nosotros, que con nuestra cuerda asegura a uno de nosotros. De coña, el pasito lo hubieramos abierto aunque sufriendo pero ya que el guía se ofrece…Pau pasa asegurado por delante y detrás y con mochila. Después me asegura desde el otro lado y primero le paso la mochila y a continuación paso yo asegurado solo por delante. Emocionante paso. Recogemos la reunión de estacas que nos ha dejado el guía  y seguimos para arriba. Por fin ya nos da el sol en las caras aunque el fuerte viento sigue torturándonos. Pasamos por debajo de los seracs por los cuales se inicia la via del Escudo. Parece asequible, pero el tener que subir el mismo día desde C1 lo hace una tarea muy dura. Seguimos progresando ahora en travesía hacia la izquierda dirigiéndonos hacia el collado de la Garganta. El Huascarán Norte parece tocar el cielo ante nuestras miradas. A nuestra derecha seracs y seracs colgados. Esta zona desgraciadamente se ha llevado muchas vidas otros años e incluso a veces a llegado a tragarse el C2 entero. Este año parece que el monstruo esta durmiendo. Por si acaso no gritaremos para evitar despertarlo. Esquivamos algunas grietas gigantescas ( alguna tal vez de hasta 100 m de lado a lado) y nos vamos aproximando hacia campo 2. En esta zona entro en crisi. Me quedo sin fuerzas y lo paso muy mal. Hoy en cambio Pau esta bien, eso es lo que tiene la altura, depende del día estas de coña o hecho polvo. Primero diez pasos y un minuto de descanso, al final dos pasos y como 2-3 minutos de descanso. Estuve como una hora para hacer un trozito de nada!!

 

 

 

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Por fin llegamos a campo 2 a unos 6000 m, en el collado la Garganta entre los dos Huascarán. Hace un viento tremendo, y el frío todo y hacer sol es más que considerable. Según Pau estamos a –8 grados y son las doce del mediodía. Esta noche esto será un auténtico congelador, y como no cese el viento….Montamos la tienda en una plataforma junto a las tiendas de la otra expedición. Tenemos muchísimos problemas, no podemos montarla con el maldito viento. Su tienda ni se mueve,  la nuestra no resiste el viento. No es que fuera mala mala, una Ferrino de 4 estaciones y 200 euros, pero para esta situación hubieramos necesitado como ellos una de esas de 600 euros. Como podemos plantamos la tienda y nos metemos en ella. Estamos destrozados y la tienda parece que no va a aguantar. Enseguida nos metemos dentro del saco. Es donde mejor se esta. Da igual que aun sea mediodía. Comemos, fundimos nieve y el viento no deja de soplar. Esta noche subir allí será un infierno le digo a Pau. Pues si, me responde él, ¿pero a eso habíamos ido, no?. Llega la gélida noche. Los dos dentro del saco con los botines puestos, con el agua dentro del saco ( en el Copa durmió fuera a 5200 m  y por la mañana estaba completamente helada), con la cámara de fotos dentro del saco, con gorro, con guantes, con los pantalones de gore, con el forro, con el plumón!! Solo me faltaba por ponerme la chaqueta goretex!! Dormir dormir poco dormimos. La tienda seguía recibiendo fuertes ráfagas de viento.

3 de la mañana. Hora de salir. Me pregunto: que coño me darán allá arriba para ir con este tiempo con lo “bien” que estoy dentro del saco. Pues nada, o ahora o nunca. Comemos un par de barritas energéticas y salimos de la tienda. Hace un frío infernal. Como la diferencia día-noche habíamos visto que era de unos 15 grados, eso nos hacía calcular que estabamos a unos –23º C. Nunca en mi vida había llevado tanta ropa. Salimos de la tienda, rodeamos una gran grieta que delimita el collado de la Garganta y seguimos para arriba. No sabemos muy bien por donde es el camino. Da igual, recto para arriba. Va Pau de primero y subimos primero unas rampas de unos 50-60º hasta que empalmamos con el camino que resulta que no subía tan directo. Giramos a la izquierda en dirección a una gran grieta cruzada por un gran puente. Lo cruzamos y acto seguido el camino se pone tieso tieso. Le digo a Pau que me deje pasar a mi. Paso y empieza el tramo más difícil de la  escalada. Con la técnica del piolet tracción voy avanzando por esa rampa de unos 60-65º. Bajo nuestros pies no hay nieve, el hielo del glaciar aflora directamente en este primer tramo. Despacito y con mucha prudencia voy avanzando. El frío sigue siendo insoportable, el viento no cesa. Miro para atrás, no veo nada, miro para abajo, ahora si veo a Pau. Joder que tieso es eso, si nos caemos nos damos una leche que no veas. Pienso: deberíamos poner algun tornillo por si acaso; pero al instante vuelvo a pensar: ¿con este frío me voy a parar? Nada, para arriba pitando, como se suele decir prohibido caerse y cima y para abajo. El hielo poco a poco se va conviertiendo en nieve. Pau vuelve a pasar. Le digo que tengo muchísimo frío, que en ese rellano que venía, donde la montaña hace una especie de hombro, paremos a esperar que salga el sol, ya no le queda mucho. Llegamos al rellano pero no encontramos ningún lugar resguadado del viento. Pau se sienta, yo me siento entre sus piernas y nos cubrimos con una manta térmica. Lo estabamos pasando fatal. Yo no me sentía los pies desde hacía ya rato. Después de cinco minutos vemos que nos estamos quedando helados. Si nos quedamos allí nos quedaremos tiesos así que de nuevo tiramos para arriba. Pau se pone ahora delante. La cima parece estar no muy lejos y se ve allí al final en forma de pirámide ( lo que nos pensábamos que era la cima). Continuamos progresando directos hacia la cúpula de la pirámide. La nieve hay tramos que deja paso al hielo y pasamos tramos de nuevo de 60-65º. Se esta haciendo de día, el sol empieza a darnos por fin pero al mismo tiempo se nos esta echando la niebla encima. Me paró unos instantes a ver la cara del Huascarán sur que da al collado de la Garganta. Menudas grietas, no me extraña que no se pueda pasar. Allí a nuestros pies el C2 a 6000 metros parece ya tan abajo… aunque también parece que un resbalón nos traería a él directamente. Llegamos a la cima envueltos en la niebla. Maldita sea, no es la cima, la cima se ve al fondo y ahora debemos seguir por la arista cimera. Continuamos por la arista cimera muertos de frío y totalmente fundidos. Finalmente al cabo de unos minutos llegamos a la cima a 6655 m. No se veía un pimiento, eran las 7’30 h. , el viento era insoportable y estaríamos entre –25 y –30º C. Tanto tiempo esperando ese momento, el sentirme en las nubes, haber realizado un sueño, ver las hermosas vistas desde el cielo, y en lugar de eso estaba muerto de frío, asqueado y lo único que quería era irme de ese infierno. Nos abrazamos un instante e intentamos sacar la camara de la mochila. Mis dedos completamente helados me impiden sacar la mia, Pau en cambio consigue sacar la suya. Juntamos las cabezas y nos echamos una foto.

 

 

 

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Nos hubiera gustado ver el Alpamayo, el Artesonraju, posar de modelitos de esta manera, de esta otra, y solo estamos en la cima el tiempo justo de tirarnos una triste foto e irnos. Así es la montaña, unas veces se gana otras se pierde, unas veces es como tu te esperas y otras totalmente al revés. Da igual no celebrar la  cima como tu te esperas, es con posterioridad cuando uno se da cuenta de lo que ha hecho y cuando sientes que has realizado tu objetivo cuando te sientes satisfecho. La cima no es nada más que el final de un largo camino y que marca el final de nuestro objetivo. ¿Que no hay vistas?. Lo que importa es realizar aquello por lo que tanto has luchado, sentir que te has superado y lo has logrado. Ese es según entiendo el espíritu que me lleva a las montañas. Empezamos el descenso. Me empiezo a preocupar por la situación de mis extremidades. Los pies hace horas que no me los siento. ¿ Como puñetas bajaremos aquella zona de allá bajo tan tiesa? ¿ Rapelando?. No se, me da igual, nosotros solo queríamos bajar. A velocidad vertiginosa en medio de la niebla seguimos bajando. El tramo final habíamos cogido un camino erróneo, las huellas subían dando un rodeo por terreno más cómodo. Bajamos por aquí. Saltando una rimaya rompo el puente por el que pasava y estoy a punto de caer en la grieta. Menos mal que al ver que se me hundía el suelo he pegado un salto, he clavado los piolos y solo he metido una pata dentro. Menudo susto. Seguimos bajando y llegamos a la zona tan tiesa que habíamos pasado por la mañana. Lo vemos claro, se puede desgrimpar. Com mucho cuidado vamos bajando primero de cara y finalmente el trozo de hielo más empinado de espalda en piolet tracción. Había una estaca con un cordino para rapelar este tramo, pero por pereza de montar el rápel destrepamos con mucha mucha prudencia. Pasado este delicado tramo ya nos dirigimos finalmente y llegamos al campamento 2  muy fatigados, más por el frío que por cualquier otra cosa. Le preguntamos a los porteadores de la otra expedición que si los suyos han subido. Nos indican que se ven a lo lejos como aun estan bajando y eso que han salido mucho antes que nosotros a la 1 de la madrugada. Nos los habremos cruzado durante el descenso y ni los hemos visto. Les decimos que nos tiren ahora si una foto en condiciones de cima: posamos por fin felices y contentos con nuestras banderolas. Descansamos un rato dentro de la tienda. Sigo teniendo los pies fatal, aun no me los siento en absoluto, y empiezo a pensar seriament que puedo padecer congelaciones. Prefiero no mirarlos; debemos bajar rápido el tramo de la Garganta antes que el sol del mediodía convierta los puentes en plastelina. Desmontamos la tienda  y bajamos de nuevo la zona de la Garganta. Debajada debemos superar de nuevo el paso clave de la grieta que nos encontramos al subir. Ponemos una estaca y rapelamos y con mucha precaución conseguimos cruzarla. Detrás nuestro la otra expedición también cruza y aprovechan nuestra estaca abandonada para rapelar. De nuevo superamos unas grietas con unos saltitos y llegamos al mediodía hechos polvo a campo 1. En este momento si que me quito las botas y compruebo el estado de mis pies. Como era de esperar si he sufrido congelaciones, concretamente en el dedo gordo del pie izquierdo. Con un tiempo así debería haber llevado cubrebotas. Mientras Pau hace la comida yo me hago friegas en este dedo. Esta de la mitad  para arriba todo morado y tiene un par de zonas negras. Cuando llegan los porteadores de la otra expedición se lo enseño. Me dicen que no tema; que me de muchas friegas y agua caliente y que no lo perderé; aunque puede ser que me quede un poco tocado de por vida. Poco a poco mediante los dos sistemas este va perdiendo el color morado poco a poco. Como con el pie así no voy a ningún lado y dadas las malas condiciones climatológicas decidimos obviamente renunciar a la cima sur y al Escudo y bajamos de nuevo hacia el refugio morrena. Allí como en la subida paramos a comer alguna cosa y a explicar la història del ascenso. Todos alucinaron con nosotros, el director del refugio decía: unos chicos tan jóvenes y habeis sido capaces de subir este año sin guía ni porteadores. Y la verdad es que tenía razón porque en todo Cordillera no vimos a ninguna cordada tan joven como la nuestra ( Pau 23 y yo 24 ). Pues eso, que nos tomamos un buen bizcocho y yo con el pie entero metido en una palangana con agua caliente. Como me miraba la gente cuando me veía!. Después de dormir en la tienda junto al refugio vamos de nuevo a este a desayunar y a despedirnos. Nos despedimos muy acaloradamente del director del refugio. Es un hombre estupendo y nos trato tan tan bien como a un hijo. Al despedirnos casi me entraban ganas de llorar por no volver a ver seguramente jamás a dicha persona. La verdad es que le cogimos cariño. Justo cuando nos ibamos aparece un tipo preguntando por nosotros. Nosotros alucinamos ya que no habíamos quedado con los arrieros ni nada porque no sabíamos cuando ibamos a bajar. El nos dice que nos viene a buscar, que ha subido para ver si estamos sanos y salvos y por si ese día bajamos para decirnos que en el base estan las mulas esperando hasta que el baje. Le decimos que bajamos con él. Bajamos de nuevo hasta el campo Base, cargamos las mochilas en las mulas y para Musho que esto ya se acaba. Después de la interminable bajada llegamos a Musho totalmente destrozados. El objetivo esta cumplido y estos cinco días en el Huascarán nos han dejado aún más rendidos. De nuevo en Musho pasamos por la oficina del Parque Nacional Huascarán. Tenemos que decir allí que hemos bajado para que sepan que no nos ha pasado nada. A continuación cogemos un taxi y de nuevo para Huaraz. Los siguientes días toca recuperarse, especialmente mi dedo y hacer un poco el dominguero!! Bueno, espero que os haya gustado este relato. Para mi fue todo una aventura y es sin duda una experiencia que recordaré toda mi vida. Ta luego lucas!!

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